Españoles en Londres

Cuando salí a la calle a eso de las ocho de la mañana me encontré con un amanecer frío, lluvioso y con viento cortante, que contrastaba con las mañanas soleadas y templadas, mediterráneas, que había dejado atrás en Valencia hacía unos días. Me abotoné hasta arriba mi viejo lobo de mar

Bobinas en la obscuridad

Carga de bobinas de acero en el puerto de Génova.

A bordo del Mistral, en la Mar; en los 43º 32’N, 007º 47’E. A 15 de septiembre del 2012. Sábado.     Salí de la bodega de carga de bastante mal humor, con moratones, rasguños, la camisa rota y la misión sin cumplir. Me encaramé a la brazola y me senté un rato, los ojos entrecerrados y deslumbrados por la luminosidad de la mañana. Navegábamos ...

Un reencuentro en Ceuta y el asombroso Dynamogracht

En el preciso instante en el que tecleaba el punto y final (cómo adoro los puntos finales -a pesar de que luego raras veces lo son-) el barco escoró pronunciadamente, casi tanto como para alarmarse uno, y con la subsiguiente escora a la banda contraria -no menos pronunciada- un libro se deslizó del anaquel en el que estaba estibado y me cayó en la cabeza. La República de Platón, nada más y nada menos.

Cabo San Vicente

Cabo San Vicente, en bonanza. Al fondo la Ponta de Sagres. (Fotografía de autor desconocido, obtenida del archivo del portal de fotografía aérea de Portugal.)

A medida que nos alejábamos de la Ponta de Sagres veíamos las inmensas olas que se encrespaban más allá del Cabo San Vicente. La espuma de las olas que rompían contra la costa occidental del cabo saltaba por encima del mismo. Cuando doblamos São Vicente, dejando atrás su resguardo, sentimos el impacto del temporal con toda su fuerza, brutal, aterradora. El marinero se agazapaba tras la caseta, veía su rostro de perfil y parecía aterrorizado; sus labios se movían pero el vendaval impedía oír nada.

De Amberes a Santander

El Navegante observa las operaciones de carga en Amberes.

Observé sus cubiertas, por donde no hace mucho corrieron marineros y piratas entre gritos y disparos; cubiertas ahora tranquilas en las que antaño se vivieron momentos dramáticos. Nadie lo diría. Cuántas historias extraordinarias, dramáticas o asombrosas se ocultan a menudo tras los rostros impasibles de las personas. De cuántos sucesos insólitos, trágicos o fascinantes, son mudos testigos los barcos (...)

Noches de Amberes

Barrio Rojo de Amberes.

No tengo claro en qué momento de la noche dejé de preocuparme por el último autobús (...) Ni se me ocurrió volver a pensar en ello, ni volví a mirar el reloj hasta horas más tarde cuando, desconcertado, descubrí en el albor del cielo que el Sol estaba próximo a despuntar, al salir de un antro en el que habían volado puños y taburetes poco antes.

Un destino prometedor

Momentos antes de largar amarras del muelle 164 de Amberes.

A bordo del Mistral, Amberes. A 20 de agosto del 2012. Lunes.     La estadía en Moerdijk no tuvo nada de particular. Se trata de un pequeño puerto aislado, en la ribera del Hollands Diep, sin nada en los alrededores más que un par de pequeños pueblos tan tristes, solitarios e inanimados como el propio puerto. Las tierras circundantes son verdes, bajas y llanas, tan monótonas como todo lo demás. A bordo todos lamentamos que nos hubieran cambiado a última hora Rotterdam por Moerdijk como puerto de destino.

Travesía a Moerdijk

Navegando hacia Poniente, próximos a embocar el Estrecho de Gibraltar.

A bordo del Mistral, en la Mar, corriendo la costa lusa.
A 12 de agosto del 2012. Domingo.
    Desperté tras mi breve siesta en la penumbra del camarote, en el que sólo entra cierta tenue claridad a través del pequeño ojo de buey de proa. Me desperecé y estiré y, tras unos minutos observando el techo, así el libro que empecé al embarcar -La cacería, de Alejandro Paternain- y me leí un capítulo completo antes de levantarme a escribir. 

Zarpando de Levante

El buque en el que navegaré los próximos meses, atracado en el puerto de Sagunto.

El Mistral atracó ayer por la tarde en el puerto de Sagunto proveniente de Iskenderun, la antigua Alejandreta fundada por Alejandro Magno. Salté a bordo poco después de que el buque atracara, con mi petate marinero al hombro, y me presenté al capitán mientras el contramaestre abría las tapas de las bodegas y los estibadores comenzaban a...

Retomando El Navegante

El pequeño rincón de casa desde el que escribo.

Valencia, a 22 de mayo del 2013. Miércoles.     Me encuentro, por fin, asentado en el que es mi nuevo hogar. Desembarqué hace unas semanas tras mi última campaña y lo hice impulsado por nuevos vientos de cambio que, entre otras cosas, me trajeron a este nuevo lugar. Se trata de un edificio antiguo … Continúa leyendo Retomando El Navegante